El comedor escolar proporciona a los padres y a las madres un apoyo que les permite compatibilizar sus obligaciones familiares y profesionales, por tanto, los comedores escolares constituyen un servicio complementario de gran utilidad para conciliar la vida laboral y familiar. Esto les ha hecho cobrar una importancia primordial en la vida, educación y salud del niño.
Los comedores escolares deben servir para desarrollar hábitos saludables en el alumnado
Objetivos del comedor escolar
Es responsabilidad de los padres asegurarse de que el funcionamiento del comedor escolar se ajusta a lo estipulado por la ley. En este sentido, el comedor escolar es un servicio educativo que debe complementar la labor de la escuela y cuyos objetivos a conseguir deben ser:
Desarrollar y fomentar hábitos personales de higiene y buena alimentación.
Poner en práctica normas higiénicas y sanitarias aprendidas en clase.
Iniciarse en la ingesta de todo tipo de alimentos, probando gustos diversos.
Proporcionar a los niños una comida de calidad, tanto desde el punto de vista nutricional como en cuanto a criterios higiénicos y sensoriales.
Garantizar una dieta sana y rica que favorezca la salud y el crecimiento.
Desarrollar el compañerismo, el respeto y la tolerancia.
Favorecer la continuidad de la jornada escolar con actividades complementarias y extraescolares.
Contribuir a la organización de la vida familiar cuando el padre y la madre trabajan.
Garantizar un espacio y un momento agradable y tranquilo, pensado y diseñado con cuidado y teniendo en cuenta las diferentes necesidades de los niños.
Funciones del personal de los comedores escolares
Las funciones a las que obliga la ley al personal de atención al alumnado en el servicio de comedor escolar son:
– Atender y custodiar a los alumnos durante las comidas, y el tiempo anterior y posterior a las mismas. Resolver las incidencias que pudieran presentarse durante ese tiempo.
– Prestar especial atención a la labor educativa del comedor: adquisición de hábitos sociales e higiénico-sanitarios y correcta utilización del menaje del comedor.
– Desarrollar el plan de actividades educativas y recreativas aprobadas por el Consejo Escolar.
– Cualquier otra función que le pueda ser encomendada por el director del centro, con vistas al adecuado funcionamiento del comedor.
Medidas de seguridad e higiene
– Normativa legal. Todos los comedores escolares deberán cumplir las exigencias establecidas en la reglamentación técnico-sanitaria para comedores colectivos, aprobada por el Real Decreto 2207/1995, de 28 de diciembre y por el Real Decreto 3484/2000, de 29 de diciembre, que establece las normas de higiene para la elaboración, distribución y comercio de comidas preparadas (BOE 12 de enero de 2001).
– Profesionalidad. Todo el personal de cocina deberá estar en posesión del carné de manipulador de alimentos.
– Revisión de instalaciones. Antes de comenzar el funcionamiento del comedor escolar se deberán revisar todas las instalaciones de cocina, almacenamiento, red eléctrica y tomas de agua y gas. Asimismo, se someterán a revisión y desinsectación los locales y utensilios de cocina, despensas, almacén y comedor.
– Control permanente. Deberá llevarse a cabo un control continuo y adecuado de las etiquetas de los productos envasados y enlatados, fechas de caducidad y consumo preferente.
El espacio físico
La sala del comedor es muy importante, a pesar de que el niño tan sólo permanece allí alrededor de una hora al día. Sobre todo, debe tratarse de un lugar tranquilo, no demasiado grande, para evitar toda aglomeración y tensión que ello puede suponer en el momento de la comida.
Las mesas, adecuadas a las dimensiones de los niños, serán pesadas para que éstos no puedan moverlas. Los niños más pequeños, por su seguridad, comerán en sillitas altas.
Organización de los Menús
En cuanto a la organización del comedor, al principio de curso se hará llegar a los padres una copia de los diferentes menús que va a tomar el niño. Es importante que el centro siga con rigor el menú informado a los padres, sus ingredientes principales y técnicas culinarias ya que, generalmente, en casa se adaptará la cena a lo que el niño ha comido al mediodía en la escuela. Por ejemplo, si el niño ha comido carne conviene que cene pescado, tortilla o algún tipo de verdura.
Con respecto a la comida, es preferible que se elabore en la propia cocina del centro, asegurando que los alimentos se encuentren en perfecto estado en el momento de su elaboración y que los niños los tomen recién hechos. Si no es así, existen empresas que se dedican a preparar los menús que el centro escolar establece y que los llevan diariamente.
Según la legislación vigente, el comedor escolar debe seguir las siguientes normas respecto al menú y el tipo de dieta:
1. La ley 17/ 2011 de 5 de julio, establece que las comidas servidas en escuelas infantiles y centros escolares serán supervisadas por profesionales con formación acreditada en nutrición humana y dietética, sin especificar o concretar que profesionales o titulaciones son las competentes para supervisar los menús escolares.
2. El menú será el mismo para todos los comensales que hagan uso del servicio, sean alumnos, profesores o personal no docente, sin que proceda admitir variación alguna, a excepción de lo que se dice en el punto 3 de este apartado.
3. La Dirección General competente promoverá, por sí misma o por medio de convenios con empresas del sector, la publicación y envío a los centros de orientaciones dietéticas adecuadas, para que la organización de los menús responda a una alimentación sana y equilibrada.
4. Se ofrecerán menús alternativos para aquellos comensales que, por prescripción médica, requieran un menú especial o presenten intolerancias, alergias alimentarias u otras enfermedades que así lo exijan. En estos casos, se deberá entregar previamente en el Centro el correspondiente dictamen médico.
Recomendaciones para la organización de los Menús
El agua es la única bebida que debe ser promocionada y aceptada en el medio escolar.
Tener en cuenta las técnicas culinarias más saludables e intentar no repetirlas en el primer y segundo plato.
Para aliñar o para uso en crudo, el aceite de oliva virgen extra es la elección idónea. A la hora de cocinar se recomienda utilizar aceite de oliva o aceite de girasol alto oleico.
Implementar mecanismos de asesoramiento y supervisión nutricional de los menús escolares por parte de personal cualificado.
Es importante tener presente que la cantidad de las raciones se tiene que adaptar a la edad y a la apetencia de los niños.
Hace falta que la mayoría de los postres de la semana escolar sean a base de fruta fresca de temporada y de proximidad, y se puede reservar un día para el yogur natural sin azúcar.
Es importante que exista la opción de acompañar las comidas con pan, garantizando la presencia del pan integral.
En cada comida hay que proporcionar algún producto fresco (hortaliza cruda o fruta fresca).
Dra. Dª. Cristina Campoy Folgoso, Profesora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Granada, Miembro del Comité de Nutrición (CoN) de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (ESPGHAN).
Revisado por Dra. Casandra Madrigal. Nutricionista-Dietista, Doctora en Nutrición y Ciencia de los alimentos. Fundación Iberoamericana de Nutrición-FINUT. Febrero, 2025.
Referencias
Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Manejo práctico de los problemas de salud pediátricos más frecuentes: consejos para el profesorado y los cuidadores escolares. 2ª Edición, Madrid, 2019. ISBN: 978-84-944281-2-8
Agencia de Salud Pública de Cataluña. La alimentación saludable en la etapa escolar. Guía para familias y escuelas. Edición 2020. Barcelona.
Ministerio de Sanidad y Consumo, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Guía de comedores escolares. Programa Perseo.