La extracción de leche materna es un recurso invaluable que permite a las madres lactantes continuar ofreciendo a sus bebés el mejor alimento posible, incluso en circunstancias que requieren una separación temporal. Aprender esta técnica, aunque requiere práctica y paciencia, brinda tranquilidad y flexibilidad, especialmente cuando se combina con el adecuado almacenamiento y calentamiento de la leche.
La leche extraída puede conservarse de manera segura en un refrigerador o congelador, y cuando se necesite, basta con calentarla suavemente para ofrecerla al bebé, preservando sus propiedades nutritivas. Desde el regreso al trabajo hasta situaciones como viajes, intervenciones médicas o simplemente momentos puntuales de descanso, la extracción y conservación de leche materna ayuda a las madres a mantener la conexión especial de la lactancia mientras cuidan de su bienestar y el de su hijo. Instruir a las madres en esta habilidad no solo les proporciona autonomía y confianza, sino que también crea oportunidades para enfrentar con éxito los retos del período de lactancia.
El mejor momento para extraer la leche
El momento ideal suele ser después de que el bebé haya sido amamantado o unos 20 minutos más tarde, así como durante las horas de mayor producción, que varían según cada mujer. Muchas madres encuentran que por la mañana, al despertarse, se obtiene una mayor cantidad de leche. Si es posible, se recomienda realizar la extracción cada tres horas para evitar la congestión mamaria. En caso de no poder hacerlo en el trabajo, se puede aprovechar el tiempo en casa para realizar esta tarea.
¿Cómo extraer la leche materna?
Antes de extraerse la leche:
•Lávese bien las manos con agua y jabón.
•Revise el extractor y sus tubos para asegurarse de que estén limpios. Remplace inmediatamente los tubos que tengan moho.
•Limpie los diales del extractor y la superficie de la mesa.
La leche materna puede extraerse de forma manual o utilizando un sacaleches, ya sea mecánico o eléctrico. La extracción manual es el método más común, pues no requiere aparatos específicos y cualquier madre puede practicarlo en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, para que sea eficaz es necesario aprender la técnica, ya que puede resultar algo laborioso. Por su parte, los sacaleches mecánicos, que pueden ser de palanca, pistón o perilla (aunque este último no es recomendado), requieren que la madre los accione manualmente. Los sacaleches eléctricos ofrecen una alternativa más rápida y eficiente, aunque suelen ser más costosos.
Para facilitar la extracción. Antes de comenzar, es importante que la madre se encuentre en un ambiente tranquilo y cómodo. Un masaje suave en el pecho, la práctica de respiración profunda, escuchar música relajante o incluso mirar una foto del bebé u oler alguna prenda suya puede ayudar a estimular la salida de leche. Crear un momento de serenidad es fundamental para que la extracción sea más efectiva y agradable.
Se debe aprender la técnica de extracción de la extracción de leche materna implica seguir ciertos pasos que, aunque sencillos, requieren conocimiento previo. Por ello, se recomienda que las madres lactantes o futuras madres que no estén familiarizadas con la técnica busquen asesoramiento en su Centro de Salud, donde podrán recibir el apoyo necesario.
¿Cuánto tiempo debe durar la extracción?
La leche puede tardar uno o dos minutos en comenzar a salir. Si se emplea un extractor, es recomendable mantenerlo entre 15 y 20 minutos en cada pecho. En el caso de la extracción manual, esta puede requerir aproximadamente 30 minutos. Al inicio, la cantidad de leche extraída será menor, pero aumentará con la práctica y la frecuencia de la extracción. Es importante priorizar el tiempo destinado a la extracción en lugar de obsesionarse con la cantidad, para evitar preocupaciones innecesarias y mantener una actitud positiva hacia la lactancia.
Guía para almacenar la leche materna
Las siguientes recomendaciones de almacenamiento de la leche materna son publicadas por el CDC (Center of Disease Control) en Estados Unidos. Informa de manera clara que cómo es el proceso de almacenamiento de la leche materna para que conserve la frescura y pueda servir para la alimentación del bebé:
¿Cómo almacenar la leche?
Use bolsas para almacenar leche materna o envases limpios, de calidad apta para guardar alimentos y con tapas que se ajusten bien.
Evite los plásticos que contengan bisfenol A (BPA).
Lugares y temperaturas adecuadas de almacenamiento de la leche materna
Otros consejos de almacenamiento, uso de la leche materna y limpieza de los envases de almacenaje
Guardar. Marque el envase de la leche con la fecha en que fue extraída y el nombre del niño si la va a dejar en la guardería infantil. Guarde la leche en el fondo del congelador o refrigerador, no en la puerta. Congele la leche en pequeñas cantidades, de 2 a 4 onzas, para evitar que se desperdicie.
Cuando congele la leche, deje un espacio de una pulgada en la parte de arriba del envase; la leche materna se expande al congelarse. Cuando esté viajando, la leche se puede guardar en una bolsa térmica aislada que contenga paquetes de hielo, por un máximo de 24 horas. Si no planea usar leche recién extraída dentro de los 4 días, congélela enseguida.
¿En qué recipientes podemos guardar la leche materna?
La leche materna debe extraerse en recipientes limpios, de cierre hermético y, preferiblemente, esterilizados. Si se planea conservarla, es importante etiquetar cada recipiente con la fecha y la hora de la extracción para facilitar su organización y uso.
Es fundamental tener en cuenta que los materiales del recipiente pueden influir en la calidad de la leche. Por ejemplo, el polipropileno, aunque disminuye ligeramente los niveles de lisozima y lactoferrina, no afecta los micronutrientes ni los leucocitos, por lo que es una opción segura. Por su parte, los recipientes de vidrio, aunque reducen la cantidad de leucocitos debido a su adherencia a las paredes, también son una alternativa adecuada y segura. Ambos materiales son recomendados por ser los más inocuos.
En cambio, el PVC debe evitarse, ya que puede transferir moléculas tóxicas a la grasa de la leche. El uso de polietileno (como en las bolsas de plástico) tampoco se aconseja, especialmente para la leche destinada a bebés prematuros, ya que puede disminuir los niveles de IgA secretora hasta en un 60%. Además, las bolsas de plástico son frágiles, lo que aumenta el riesgo de roturas, y requieren ser almacenadas dentro de recipientes rígidos para evitar daños y proteger la leche de olores indeseados en el frigorífico o congelador.
Descongelar. Siempre descongele primero la leche más vieja. Descongele la leche bajo agua corriente tibia, en un recipiente que contenga agua tibia o durante la noche en el refrigerador. Nunca descongele o caliente la leche en el horno de microondas. Las microondas destruyen los nutrientes y dejan partes más calientes que pueden quemarle la boca al bebé.
Use la leche dentro de las 24 horas de haberla descongelado en el refrigerador (desde el momento en que esté completamente descongelada, no desde cuando la sacó del congelador). Use la leche descongelada dentro de las 2 horas de haberla calentado ode que haya alcanzado la temperatura ambiente. Nunca vuelva a congelar la leche descongelada.
Alimentar. La leche se puede dar fría, a temperatura ambiente o tibia. Para calentar la leche, ponga el recipiente sellado dentro de un tazón con agua tibia o bajo agua corriente tibia. No caliente la leche directamente sobre la estufa o en el horno de microondas.
Antes de alimentar al bebé, pruebe la temperatura dejando caer unas gotas sobre su propia muñeca. Debe sentirla tibia, no caliente. Revuelva la leche para mezclar la grasa que pudo haberse separado. Si el bebé no terminó el biberón, la leche que sobre deberá usarse dentro de las 2 horas.
Limpiar. Lave el extractor de leche y las partes que use para alimentar al bebé en un recipiente limpio, con agua y jabón. No los lave directamente en el lavaplatos (fregadero) porque los microbios que están allí podrían contaminarlos. Enjuáguelos bien bajo agua corriente. Déjelos secar al aire sobre una toalla de cocina o toalla de papel limpias. Con las manos limpias, guarde los artículos secos en un lugar limpio y protegido.
Para la eliminación adicional de microbios, desinfecte diariamente los artículos que use para alimentar al bebé mediante uno de estos métodos:
Lávelos en la máquina de lavaplatos, usando el ciclo de lavado y secado calientes (o en el ciclo de desinfección).
Hiérvalos en agua por 5 minutos (después de lavarlos). •Límpielos al vapor en un sistema esterilizador de biberones eléctrico o para microondas (después de lavarlos).
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Original de Con información extraída de la monografía Lactancia Materna: Guía para Profesionales, del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría
Actualizado y revisado por Dra. Jennifer Bernal-Rivas. Nutricionista-Dietista, Máster en Nutrición Humana y Doctora en Ciencias. Fundación Iberoamericana de Nutrición-FINUT. Marzo, 2025.
Referencias
CDC. Extracción y almacenamiento de la leche materna. https://www.cdc.gov/breastfeeding/media/pdfs/preparacion-de-la-leche-materna-508.pdf Consultado 24 marzo 2025.
Pagina web PULEVA.