La madre lactante debe seguir una dieta equilibrada, variada y completa, además de una serie de cuidados. Durante la lactancia, las glándulas mamarias tienen un grado de autonomía metabólica que garantiza una adecuada composición de la leche, por lo que todas las madres pueden producir leche en cantidades apropiadas y de calidad apropiada.
Las variaciones en la dieta de la madre pueden resultar en cambios en el perfil de ácidos grasos y los niveles de ciertos micronutrientes, pero no están asociados con el volumen o la calidad de la leche producida.
Las mujeres que no obtienen suficientes nutrientes de las fuentes alimentarias pueden correr el riesgo de sufrir deficiencias de algunos minerales y vitaminas que desempeñan funciones importantes. Estas deficiencias se pueden prevenir si la madre mejora su dieta o toma suplementos nutricionales.
Algunos requerimientos de nutrientes, especialmente hierro, yodo, ácido fólico y vitamina A, son más difíciles de cubrir a través de fuentes dietéticas y, por lo tanto, las madres pueden necesitar tomar suplementos o alimentos naturales fortificados con estos nutrientes.
“El tabaco, el alcohol, algunas medicinas y las bebidas excitantes pasan a través de la leche perjudicando al bebé”.
Por otro lado, la alimentación de la madre debe ser variada, equilibrada y completa, con un aporte energético extra de 500 kcal/día.
La producción de leche requiere una elevada ingesta de líquidos por ello debe ser abundante la ingestión de líquidos (2,5-3 litros al día) y el aporte de proteínas debe aumentarse entre 10 a 19 g/día. El aporte de calcio es de 1000 mg/día.
Los requerimientos de calcio y fósforo son especialmente elevados para la producción de leche, que contiene unos 280 y 140 mg/litro respectivamente, por lo que hay que garantizar el aporte suficiente. Por ello debe ingerir leche o derivados, al menos 500 ml diarios. En caso de ser alérgica, intolerante o no gustarle, debe recibir un suplemento de 1 g de calcio al día.
En la ración alimenticia debe incluir carne, pescados, huevos, verduras, legumbres, leche y derivados, frutas, pan y cereales. Algunas sustancias de los alimentos pueden dar mal sabor a la leche por lo que, a ser posible, deben evitarse cebollas, ajos, alcachofas y espárragos. Igualmente pueden causar molestias la col, los nabos, el brécol, el ruibarbo, los albaricoques, las ciruelas y las alubias, así como las comidas muy condimentadas.
Si la madre nota o sospecha de un determinado alimento, debe evitarlo o comprobar su efecto en el hijo en las siguientes 24 horas a su ingesta.
El alcohol y el tabaco son dos sustancias tóxicas cuyo consumo debe evitarse pues pasan a la leche materna. Es también conveniente suprimir el consumo de bebidas estimulantes (té, café, refrescos de cola). La cafeína de este tipo de bebidas produce en el niño irritabilidad, insomnio, diarrea, etc. y, a largo plazo, incluso dependencia.
Cuidados de los pechos
El pecho debe mantenerse limpio y seco, fundamentalmente el pezón y la areola, para evitar la aparición de grietas y dolor al mamar. Se puede realizar la limpieza con una gasa empapada en agua hervida y puedes dejar que los pezones se sequen al aire o frotarlos suavemente con una toalla. No son aconsejables los jabones, ya que eliminan una pequeña secreción de tipo graso que se segrega para lubricar el pezón y la areola, y en consecuencia resecan la piel y favorecen la aparición de grietas.
La madre debe utilizar sujetadores especiales, prácticos y cómodos, que procuren un buen soporte debajo del pecho, usado de manera permanente, con empapadores o gasas para absorber el goteo de leche y cambia los discos empapadores con frecuencia si se humedecen para reducir el riesgo de infecciones por hongos o bacterias y para prevenir grietas e incluso para “cerrarlas”, en el caso de que éstas apareciesen, se recomienda después de dar de mamar exprimir unas gotas de leche y extenderlas sobre el pezón y areola mamaria.
Por último, no aumentes el tiempo entre tomas para que tus pechos descansen ya que las tomas frecuentes permiten generar y mantener el suministro de leche.
Saber más…
Lo mejor es abstenerse de tomar medicinas durante la lactancia ya que todos se eliminan por la leche. Sin embargo, en ocasiones la madre tendrá que tomar determinados medicamentos. La mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en muy pocas ocasiones es necesario suspender la lactancia. Puedes consultar dudas en la dirección www.e-lactancia.org
Prof. Dr. D. Juan Antonio Molina Font, Catedrático de Pediatría, Universidad de Granada
Revisado por Dra. Casandra Madrigal. Nutricionista-Dietista, Doctora en Nutrición y Ciencia de los alimentos. Fundación Iberoamericana de Nutrición-FINUT. Marzo, 2025.
Referencias
Ares Segura S, Arena Ansótegui J, Marta Díaz-Gómez N. The importance of maternal nutrition during breastfeeding: Do breastfeeding mothers need nutritional supplements? Anales de Pediatría. 2016, 1;84(6):347.e1–7. https://doi.org/10.1016/j.anpede.2015.07.035.
Agencia española de seguridad alimentaria y nutrición. Ministerio de Consumo. La alimentación durante la lactancia. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/publicaciones/seguridad_alimentaria/lactancia_web.pdf. Consultado el 10 marzo 2025.
European Food Safety Authority (EFSA). Dietary reference values for lactating women. www.efsa.europa.eu. Consultado el 10 marzo 2025.