La lactancia materna es universalmente reconocida como la mejor forma de alimentar a un bebé. La lactancia materna sigue siendo la modalidad de alimentación preferida en casi todas las circunstancias difíciles. Sin embargo, en algunos casos, es necesario optar por una lactancia artificial. Estas situaciones pueden estar relacionadas tanto con condiciones de la madre como del bebé.
Causas maternas que impiden la lactancia natural
Enfermedades debilitantes severas
Condiciones graves como insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad renal avanzada, anemia severa refractaria al tratamiento, o enfermedades autoinmunes avanzadas pueden dificultar la lactancia al comprometer la salud de la madre.
Infecciones graves
En algunas infecciones activas, como el VIH, la lactancia materna, y en especial la lactancia exclusivamente materna y precoz, es una de las formas más importantes de mejorar las tasas de supervivencia del lactante. Sin embargo, las mujeres infectadas por el VIH pueden transmitir el virus a sus hijos durante el embarazo o el parto, y también a través de la leche materna.
Las pruebas existentes revelan que la administración de antirretrovirales a la madre infectada por el VIH o al niño expuesto al virus puede reducir de forma significativa el riesgo de transmisión a través de la leche materna y también mejorar la salud de la madre.
La OMS recomienda que todas las personas infectadas por el VIH, incluidas las embarazadas y las madres que amamantan a sus niños, tomen medicamentos antirretrovirales de por vida en cuanto sepan que han contraído la infección.
Las madres que viven en lugares de alta prevalencia de morbimortalidad por enfermedades diarreicas, neumonía o malnutrición y donde las autoridades sanitarias recomiendan amamantar a los niños deberían alimentar a sus niños exclusivamente con leche materna hasta que estos cumplan seis meses y, a partir de ese momento, añadir una alimentación complementaria adecuada y mantener la lactancia hasta que cumplan un año.
Consumo de medicamentos o sustancias tóxicas
Fármacos perjudiciales para el bebé: Los agentes quimioterapéuticos, medicamentos antitiroideos (como metimazol en altas dosis), litio, algunos anticoagulantes y antipsicóticos de primera generación, entre otros, pueden pasar a la leche materna en concentraciones peligrosas para el lactante.
Sustancias de abuso: El uso de heroína, cocaína, metanfetaminas, marihuana y alcohol en exceso se asocia con riesgos significativos para el bebé, incluidos problemas de desarrollo neurológico.
Factores anatómicos y quirúrgicos
Hipoplasia mamaria severa (tejido glandular insuficiente) o cirugías previas que lesionen de forma significativa los conductos galactóforos o nervios de los pezones.
Accidentes o traumas que afecten la capacidad funcional de las glándulas mamarias.
Exposición laboral a químicos tóxicos
Mujeres expuestas a productos químicos dañinos en su entorno laboral, como pesticidas, disolventes orgánicos o metales pesados, pueden transferir estos compuestos a través de la leche materna.
Causas del bebé que impiden la lactancia materna
Trastornos metabólicos
Fenilcetonuria (PKU): Los bebés con este trastorno no pueden metabolizar adecuadamente la fenilalanina presente en la leche materna, lo que requiere dietas especializadas.
Galactosemia clásica: La incapacidad para metabolizar galactosa hace que la leche materna sea peligrosa para estos bebés.
Malformaciones anatómicas
Labio leporino o paladar hendido: Estas condiciones dificultan el cierre hermético necesario para succionar eficientemente. Aunque existen dispositivos de alimentación especializados, estas afecciones pueden complicar la lactancia directa.
Enfermedades digestivas graves
Anomalías congénitas del tracto gastrointestinal, como atresia esofágica o malrotación intestinal, impiden la alimentación oral hasta que sean corregidas quirúrgicamente.
Opciones alternativas y apoyo especializado
Ante la imposibilidad de lactar, las fórmulas infantiles representan una alternativa segura y científicamente diseñada para satisfacer las necesidades nutricionales del recién nacido. Es fundamental que estas decisiones se tomen en colaboración con profesionales médicos y nutricionistas especializados, considerando siempre el bienestar integral del lactante y la madre. Además, es crucial que los padres reciban información adecuada sobre el uso de estas fórmulas, así como el seguimiento de su evolución y desarrollo.
En los últimos años, también se ha promovido el uso de bancos de leche humana pasteurizada, especialmente para bebés prematuros o con condiciones graves que requieren leche materna, pero no pueden recibirla directamente de su madre. Esta práctica ha demostrado beneficios significativos en términos de inmunidad y desarrollo neurológico, contribuyendo a mejorar la salud general y el crecimiento adecuado de los bebés en situaciones vulnerables.
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La ciencia detrás de la inhibición de la lactancia
La interrupción de la lactancia puede ser un proceso emocionalmente complejo para muchas mujeres. Desde un punto de vista médico, este procedimiento depende del momento en que se decida:
Antes del parto:
Para evitar la producción de leche, se utilizan medicamentos como bromocriptina o cabergolina, que inhiben la secreción de prolactina.
Después del parto:
Si la lactancia ya ha comenzado, se recomienda suspender los estímulos del pezón, como el uso de pezoneras o la extracción manual. También es útil aplicar vendajes compresivos y administrar antiinflamatorios para manejar molestias.
Este proceso debe ser acompañado por un profesional de la salud para garantizar que sea seguro y efectivo.
Perspectivas futuras: Innovaciones en la alimentación del lactante
La investigación en el campo de la lactancia y la nutrición infantil avanza rápidamente. Nuevas tecnologías en las fórmulas infantiles buscan imitar cada vez más la composición y los beneficios inmunológicos de la leche materna, incluyendo la adición de oligosacáridos específicos para favorecer el microbioma intestinal. Además, se está explorando el potencial de las técnicas genómicas para personalizar la nutrición neonatal, especialmente en bebés con condiciones metabólicas o digestivas únicas.
Dr. D. Nicolás Mendoza Ladrón de Guevara, Especialista en Ginecología y Obstetricia, Clínica Margen, Universidad de Granada
Grupo de Trabajo del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Granada
Revisado por María Gabriela Sagastume Rodríguez, Estudiante de Nutrición Clínica, Universidad Mariano Gálvez de Guatemala y Dra. Jennifer Bernal-Rivas, Investigadora colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición. Enero, 2025.
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