El huevo es fuente de proteínas y vitaminas del complejo B, importantes en la alimentación del niño, pero también es uno de los alimentos que más habitualmente produce reacciones alérgicas mediadas por IgE en los primeros años de vida. Este tipo de reacciones cursan con manifestaciones cutáneas que pueden acompañarse de síntomas digestivos inmediatos y/o respiratorios, que suelen presentarse en las dos primeras horas tras la toma del huevo.
El diagnóstico precisa una historia clínica compatible, una demostración de sensibilización a huevo y una prueba de provocación oral controlada, que será confirmatoria. Conocer el perfil de sensibilización a las proteínas del huevo (ovoalbúmina y ovomucoide, entre otras) ayudará a identificar aquellos niños capaces de tolerar las formas más cocinadas.
No es difícil hacer una vida normal con un niño con alergia al huevo, sólo hay que mentalizar al niño y a su entorno: colegio, familia y amigos
El huevo es uno de los alimentos que más frecuentemente causa alergia en los niños menores de dos años. En la alergia al huevo hay un predominio de varones sobre mujeres. Es muy frecuente que los niños con alergia al huevo tengan antecedentes de dermatitis atópica y antecedentes familiares positivos de alergopatías.
Tanto la clara como la yema pueden ser alergénicas, aunque la primera, por su mayor contenido proteico, es la fuente más importante de sensibilización y de manifestaciones clínicas. Se ha demostrado reactividad cruzada entre clara y yema de huevo, y también entre huevos de distintas aves. Las proteínas que con más frecuencia producen alergia son ovoalbumina, ovomucoide y lisozima.
Hasta hace poco, el único tratamiento disponible era la dieta de exclusión y el tratamiento sintomático en caso de ingesta accidental. La inmunoterapia oral es una opción de tratamiento, que consiste en exponer de forma progresiva al niño a dosis crecientes de huevo, hasta alcanzar un nivel de seguridad que permita su ingesta sin presentar sintomatología, así como la introducción controlada del huevo elaborado.
¿Cómo leer una etiqueta para una dieta sin huevo?
Cuando compre en el supermercado asegúrese de evitar alimentos que tengan como ingredientes: albumina; clara y yema de huevo; huevo deshidratado; polvo de huevo; ovovitelina; ovomucoide; ovomucina; ovoalbumina; huevos sólidos; sustitutos del huevo; ponche de huevo; globulina; livetina; lisozima; mayonesa; merengue; Simplesse TM; lecitina (excepto que sea de soja); emulsificante; coagulante; E-161b (luteína, pigmento amarillo).
Algunas fuentes ocultas de huevo
Antes de comer pastas cocidas, lea la etiqueta, ya que algunas contienen huevo o bien se hacen en fábricas que trabajan con este producto. Ojo también con las pastas frescas que pueden llevar huevo en su composición.
Algunas marcas comerciales de sustituto del huevo contienen clara de huevo. Los huevos se usan para crear la espuma o los copetes de leche en las bebidas a base de café y se utilizan en los bares. Un glaseado brillante u horneado de color amarillo puede indicar la presencia de huevo. Las cáscaras y claras de huevo pueden usarse como clarificantes en cafés, sopas, caldos y consomés.
Simplesse TM, que se usa como sustituto de la grasa, se elabora a base de huevo o de las proteínas de la leche.
¿Qué alimentos no se deben consumir?
Estas sustancias que se deben evitar se encuentran con más frecuencia en una serie de alimentos: dulces, merengues, helados, flanes, cremas, turrones, batidos, golosinas y caramelos; productos de pastelería y bollería (bizcochos, magdalenas, galletas, pasteles, hojaldres, empanadas, empanadillas); algunas salsas (mayonesa, ali-oli); gelatinas; algunos cafés con cremas sobrenadantes; fiambres, embutidos, salchichas y patés; pastas al huevo, alimentos rebozados o empanados; algunos cereales para desayuno.
¿Qué medicamentos no se pueden tomar?
Los alérgicos al huevo deben evitar la administración de medicamentos que contienen lisozima. Normalmente, se trata de medicamentos que no se usan mucho en la farmacopea infantil. Dentro de estos fármacos podemos incluir: Trofalgon® cápsulas, Anticatarral Alesa®, Creci baby® gotas, Pulmotropic® cápsulas, Normona®r nebulizador, Lizipaina® com, Inexfal® comp., Espectral® cápsulas, Disneumon pernasa®, Eragona® nebulizador, Espectral® balsámico suspensión, Lisozima Wasserman® comp., Lisokana® comp., Polirrino® nebulizador, Rinodexa® gotas, Bucometasona® comp. Antes de tomar algún fármaco, lo mejor es recurrir al médico.
¿Qué vacunas contienen proteína de huevo?
Algunas vacunas que se administran a niños están incubadas en tejidos de embrión de pollo y podrían contener alguna pequeña cantidad de proteínas de huevo. Las principales vacunas que pueden contener trazas de proteínas de huevo son: la triple vírica (sarampión, rubéola, parotiditis), la vacuna de la gripe y la vacuna de la fiebre amarilla.
Para la triple vírica existe una alternativa que es la vacuna incubada en células diploides humanas (trivaten). Se puede administrar sin ninguna precaución. Las de la gripe y fiebre amarilla pueden obviarse. Lo más correcto, sin duda, a la hora de ponerse una vacuna, es consultar al médico.
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Algunos consejos para una comida que sirva para todos, incluidos los alérgicos al huevo:
– Para hacer rebozados: pasar el alimento por harina, luego por leche a la que se añade un poco de aceite de oliva y, por último, por el pan rallado y ya está listo para freír.
– Empanadillas caseras: comprar masa de hojaldre o bien masa de empanadillas (siempre leer los ingredientes) y rellenarlas de queso y jamón de york o atún con tomate.
– Albóndigas: para que no se abran, añadir a la masa un poco de pan rallado y un chorrito de aceite de oliva.
– Paninis caseros: abrir por la mitad un bollo de pan pequeño y poner a cada parte tomate frito, jamón de york y queso rallado, y meterlo al horno hasta que se vea el queso fundido. Otra variedad es poner tomate frito, atún y queso rallado.
– Tortillas sin huevo: se hace con harina de garbanzos a la que se añade agua y bate hasta que adquiere la consistencia del huevo. Añadir un poco de sal. Se calienta un poco de aceite en la sartén y se vierte la mezcla, trabajándose como si fuera huevo. Sacarla de la sartén y dejarla reposar un poco para que no se rompa. Se puede preparar con esta mezcla tortilla francesa o añadirla a unas patatas fritas para hacer tortilla de patatas. Así mismo, se puede preparar tortilla de verduras o atún. También se puede usar harina de maíz, de trigo o de arroz, aunque el resultado no es tan bueno.
– Para cosas horneadas, sustituir un huevo por una de las opciones siguientes: 1 cucharadita de levadura en polvo, 1 cucharadita de agua y 1 cucharadita de vinagre; ó 1 cucharadita de levadura disuelta en ¼ de taza de agua templada; ó 1 ½ cucharadita de agua, 1 ½ cucharadita de aceite y 1 cucharadita de levadura en polvo; ó 1 sobre de gelatina y 2 cucharaditas de agua templada (no mezclar hasta que esté listo para utilizarse).
No es difícil hacer una vida normal con un niño con alergia al huevo, sólo hay que mentalizar al niño y a su entorno: colegio, familia y amigos. Lo más complicado es viajar fuera de España con ellos, ya que a veces es difícil darles de comer.
Dª. María del Carmen Moreu Burgos, Farmacéutica y Tecnóloga de los Alimentos, Diplomada en Nutrición.
Revisado por Dra. Casandra Madrigal. Nutricionista-Dietista, Doctora en Nutrición y Ciencia de los alimentos. Fundación Iberoamericana de Nutrición-FINUT. Marzo, 2025.
Referencias
Echeverría Zudaire L, García Magán C, del Río Camacho G. Alergia a huevo de gallina. Protoc diagn ter pediatr. 2019;2:217-35.