Las habas han pasado de ser consideradas un «plato de pobres» a convertirse en una delicatessen apreciada por los gastrónomos. La primavera es el mejor momento para disfrutarlas frescas, cuando conservan todo su sabor y valor nutritivo.
Son las semillas del fruto de la Vicia faba, una planta que crece en climas cálidos. Se siembra en invierno, da sus primeros frutos a comienzos de la primavera y sigue produciendo hasta el verano.
Las habas tienen una larga trayectoria en la alimentación humana. Originarias de Oriente Medio, su cultivo se extendió por la franja mediterránea y se han encontrado restos arqueológicos en el Antiguo Egipto.
Griegos y romanos las consumían de diversas formas: crudas, en gachas o incluso para hacer pan.
En la antigüedad, las habas también tenían un significado simbólico. Para Pitágoras, representaban las almas de los muertos, y los romanos las utilizaban como papeletas de voto.
Esta tradición aún perdura en el famoso roscón de Reyes, donde encontrar el haba es parte del juego festivo.
Gracias a los antiguos mercaderes, su cultivo llegó hasta China a través de la Ruta de la Seda. Más tarde, los conquistadores españoles las introdujeron en América, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo.
Durante la Edad Media, las habas secas eran un alimento básico que ayudaba a combatir el hambre. Se convirtieron en un pilar de la dieta campesina hasta que fueron reemplazadas por las alubias, traídas de América.
Hoy en día, lejos de ser un alimento humilde, las habas frescas son muy valoradas en la gastronomía moderna.
Consumo de habas en España
España es uno de los países europeos donde más se consumen habas, siendo protagonistas de recetas tradicionales como:
Habas con jamón
Habas a la catalana
Habas a la granadina
Los principales productores de habas a nivel mundial son Argelia, China, Chipre, Marruecos y España.
Principales variedades en España
Haba Aguadulce o Sevillana: Variedad precoz con vainas grandes que contienen entre 5 y 9 semillas.
Haba Granadina: Apreciada por su gran tamaño y resistencia al frío. Se consume en verde y en grano seco.
Haba Mahon blanca y morada: Resistente a la sequía, pero sensible al frío. Se usa tanto para consumo humano como para alimentación animal.
Haba Muchamiel: Típica de la zona mediterránea, especialmente en Alicante. Conocida como «cuarentena» porque puede consumirse 40 días después de su siembra.
Propiedades nutricionales
Las habas son un alimento muy nutritivo, rico en proteínas y hierro.
Proteína vegetal: Aunque las habas son una excelente fuente de proteínas, carecen del aminoácido esencial metionina, por lo que se recomienda combinarlas con cereales (por ejemplo, habas con arroz) para mejorar su valor proteico.
Ricas en hierro: Su contenido en hierro se absorbe mejor si se consumen junto a alimentos ricos en vitamina C.
Consejos de compra y conservación
¿Cómo elegir las mejores habas?
Al comprarlas frescas, elige vainas crujientes y de color verde brillante.
Evita las que tengan manchas marrones, ya que indican deterioro.
¿Cómo conservarlas?
Frescas: Se pueden guardar en un lugar fresco y seco durante 3-4 días o hasta una semana en el frigorífico.
Secas: Se conservan por largos periodos en un recipiente hermético en un lugar fresco y seco.
Formas de consumo
Las habas pueden disfrutarse de muchas maneras:
Crudas y ligeramente saladas: En algunas tascas andaluzas es común servirlas con bacalao seco y desmigado.
Cocinadas con su vaina: Si son tiernas, se pueden guisar enteras tras retirar las puntas.
En guisos y potajes: Son deliciosas con jamón, huevos fritos, alcachofas o espárragos, aromatizadas con hierbabuena o menta.
¿Cuándo evitar su consumo?
Favismo. Algunas personas tienen predisposición genética a desarrollar un trastorno llamado favismo, causado por sustancias presentes en las habas crudas como la vicina y convicina.
Síntomas del favismo: Palidez, cansancio, fiebre, náuseas, anemia severa y destrucción de glóbulos rojos.
Hiperuricemia (gota): Las habas contienen purinas, que en personas con predisposición pueden aumentar los niveles de ácido úrico y provocar gota.
Molestias intestinales: Como otras legumbres, pueden causar gases y digestión pesada debido a algunos hidratos de carbono complejos presentes en su fibra.
Las habas son un alimento lleno de historia, sabor y beneficios. Ya sea en un guiso tradicional o en una receta innovadora, su versatilidad y propiedades las convierten en una opción imprescindible en cualquier cocina. ¿Te animas a probarlas?
Dra. Dª. Ana Haro García, Farmacéutica y Tecnóloga de los Alimentos, Diplomada en Nutrición.
Revisado por Dra. Casandra Madrigal. Nutricionista-Dietista, Doctora en Nutrición y Ciencia de los alimentos. Fundación Iberoamericana de Nutrición-FINUT. Marzo, 2025